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Morteros, Córdoba, Argentina /

Le ganó a las drogas y es un exitoso maratonista

Con valor y coraje se enfrentó a sí mismo y descubrió la emoción de vivir sin drogas
Mauro Gallo
un revolucionario de la vida
Mauro Gallo, dejó de consumir drogas, descubrió el amor de su familia y pasó a ser un exitoso maratonista. Inmerso en la depresión de la soledad a los 12 años se inició con alcohol, a los 14 años conoció el mundo de la cocaína llevándolo hasta las puertas de la muerte. Por su propia fuerza de voluntad diez años más tarde se enfrentó a su propia realidad. Desde hace tres años comenzó a disfrutar de la vida.
Vivió una niñez violenta, una adolescencia en soledad que hizo que sintiera un gran vacío que creyó llenarlo con alcohol y cocaína sumergiéndose en la dependencia, la que lejos de brindarle felicidad lo hizo caer en depresión llevándolo a las puertas del suicidio. La muerte de su madre lo puso frente al espejo de la vida que le permitió desde su interior extraer la fortaleza de su voluntad para imponerse a sus deseos y cambiar de senda, saliendo del ambiente de las drogas para llenar su vida con el amor de sus hermanos y comenzar a practicar su gran pasión, la maratón que a poco de iniciarse lo tienen como uno de los mejores protagonistas de la actividad.
«Mi vida no fue la que un niño hubiera querido al igual que mi adolescencia. Considero que todo esto tenía que pasar para hoy estar bien» fueron las primeras palabras expresadas por Mauro Gallo antes de comenzar a deshilvanar su historia de vida tras recuperarse del mundo del alcohol y la cocaína que desde los 12 hasta los 24 años le quitó la alegría de vivir.
«En mi casa se sufría, sobre todo momentos de violencia verbal, eso me fue golpeando, uno de niño no se da cuenta, pero lo golpea bastante y lo va formando de una manera no deseada, esto hace que al entrar a la adolescencia se tomen caminos adversos, lo que te lleva a cometer errores, dañándose uno mismo».
Hijo de madre y padre que tuvieron una vida complicada, es el menor de ocho hermanos, su niñez transcurrió en campos de la zona de Colonia Bicha y Colonia Milessi para finalmente radicarse en Colonia Vignaud, por lo que la escuela primaria la curso rotando por distintos colegios de la zona rural, mientras que el secundario que hizo una parte en Colonia Milessi y otra en Brinkmann lo abandonó en tercer año. 
Desde hace tres años dejó las drogas para retomar los estudios con el objetivo de concluir el ciclo secundario en el colegio de adultos de Colonia Vignaud, realizar trabajo de albañilería y pintura como sostén económico, corre maratón en distintos escenarios del país con sorprendentes resultados, ayudó y ayuda a salir de las adicciones y por sobre todas las cosas comenzó a visualizar un proyecto de vida.

La odisea de la cocaína
Comenzó consumiendo alcohol a los 12 años, «lo conseguía en cualquier lado, compraba la cantidad que quería consumir sin problemas, todos te lo venden, es algo que ocurre normalmente». A los 14 años inició el consumo de cocaína, la que también conseguía comprar sin inconvenientes, la que abandonó a los 24 años. «Durante diez a doce años anduve por malos pasos, no tenía una vida ordenada, estaba regida por las adicciones y demás cosas, hace unos tres años resolví poner punto final a todo eso, pudiendo retomar el sendero para vivir con más plenitud, fe y amor. Hoy puedo decir que, uno no se da cuenta que ante el gran vacío que existe, la única forma que encuentra un adolescente, un joven es consumiendo, haciendo fácil la vida, lastimándose» 
Sigue narrando Mauro Gallo que el cae en la cocaína llevado por malas juntas en momentos de depresión, «siempre esta aquel amigo entre comillas que te ofrece una solución al bajón que uno está pasando en ese momento, te la ofrece y así se empieza. Me juntaba con personas que pasan por el mismo problema».
Sus padres convivían pero con una relación tortuosa, sus hermanos habían formado su familia, estaba solo, no tenía contención en ese momento de su familia, la que busco andando por la calle, viviendo de noche, ahogándose en el alcohol y escondiéndose en la cocaína para evadir la necesidad de cariño y amor.
Para obtener el dinero para el consumo realizaba algún trabajo durante dos o tres días por semana, sumado a lo que le daban sus padres para salir los fines de semana. «Nunca robe para poder comprar, dentro de lo que podía, la enseñanza y el amor de mi madre, me inculcó que no debía tocar lo ajeno. Si bien estaba por malos pasos por las adicciones, recordaba las palabras de mi madre que nunca hay que tocar lo que no es de uno, mi padre también lo hacía, pero de una manera bastante menos amorosa».
Sigue contando que su padre le hizo sufrir violencia psicológica desde chico, en su momento también físicamente, «muchas veces un golpe hiere menos que las palabras, yo sufrí mucho las palabras. Mi madre intento estar, no supo cómo hacerlo, quizás por miedo, siempre fue muy sumisa a lo que decía mi padre y de hecho ella también tuvo problemas de adicción con el alcohol, entonces no sabía cómo manifestarse ante estas situaciones».
Alejado de su familia, la que si en algún momento trato de acercarse la rechazó por estar convencido que consumiendo cocaína todos los días conseguía lo que necesitaba, «yo lo hacía para llenar el vacío que tenía, llenar la falta de amor, no lo hacía como veía en los demás que lo hacen por creerse más capo, el más popular, lo hacía creyendo que llenaba un vacío».
Mauro manifiesta que en el momento que se consume levanta el ánimo, la autoestima, al pasar el efecto, la tristeza que se sufre se triplica a la que se tenía antes de consumirla, se entra en un estado de depresión muy fuerte, «esa es la trampa que tiene la droga, te levanta, pero cuando te da el bajón del consumo, yo llegue a pensar en el suicidio, estuve varias veces a punto de concretarlo, pero uno no se da cuenta, porque una vez que la droga está instalada es muy difícil de ver la realidad, salvo que sea un privilegiado como yo, que algo te produzca un clic para pedir ayuda, si no es muy difícil de salir solo».
Al consultarle si en algún momento comercializó para financiar el consumo, sostuvo que la posibilidad la tuvo, pero no quiso entrar en la venta, por ser para él, un suplementario del afecto a diferencia de la mayoría de los jóvenes y adultos que lo hacen por creerse más importantes, «por eso nunca me intereso comercializar. Si hubiese entrado en esa, no podría vivir lo que estoy viviendo hoy, ese es un salto del cual no se vuelve nunca más y lamentablemente hoy hay muchos adolescentes que venden, antes se lo veía como algo lejano, en la actualidad hay un alto grado que se dedican a la venta en todas partes».
Por otra parte consideró que los padres al no saber cómo enfrentar los problemas de la adolescencia, les dan dinero sin preocuparse en que gastan, que hacen, donde andan, con quienes se juntan. «es mucho más importante una caricia, un abrazo, una palabra de ayuda que un billete. Dar un billete es una forma de sacarse el problema de encima y en realidad están dañando a sus hijos».

El final del calvario
Después de doce años de abuso, la muerte de su madre, produjo un quiebre en Mauro Gallo, lo que hizo que vetara su forma de vida, diciendo «no» a las drogas, accediendo a una vida más placentera, recuperando a su familia y sobre todas las cosas llenar el vacío que lo había hecho caer en la cocaína y el alcohol.
«Había empezado a ver que mis amistades no eran tales, una parte de mi madre quedaron en mis recuerdos, es como que esa profundización de la soledad tras la muerte de mi madre, creo que fueron todos estos sucesos los que provocaron el clic que me hizo repensar mi vida. En esos momentos dije tengo que buscar una solución sin saber cuál, era terminar con mi vida o buscar otra vida, resolví buscar ayuda, pero sino la encontraba iba a tomar un drástica determinación».
Siguió contando que en la desesperación, lo único que sabía era que tenía hermanos y a ellos acudió, encontrando todo el apoyo «A partir de ese momento mi familia estuvo al pie del cañón durante todo el proceso, e inclusive sirvió para unir mucho más a ellos. Gracias a esa contención pude salir adelante».
Estuvo internado durante siete días y medio en una clínica de San Francisco para dar comienzo a un tratamiento con medicación y terapia, para seguir durante más de un año en su casa ayudado por su familia para salir de la depresión. «Esos días de internación me parecieron siete siglos y medio, al verme frente al espejo reaccione y me pregunte como llegue a esto y empecé a acordarme de los momentos lindos que tuve cuando era niño y adolescente, aunque fueron pocos, esos momentos fueron más fuertes que los miles de momentos tristes»
«No fue fácil el proceso de recuperación, cuando salí de la internación, tuve un nuevo intento de suicidio, pero hable con uno de mis hermanos que es quien más cerca estuvo y le decía me asusta ver que la vida sigue, preguntando que hago ahora, que soy, como me manejo, como salgo a la calle, a que lugares voy, si donde yo acudía eran todos de consumo y no podía volver, no tenía otra vida, pero de a poco lo fui superando gracias a la gran fuerza de voluntad que tuve. El haber tomado la decisión yo de dejar las drogas fue de gran ayuda».
La contención de su familia fue incondicional, además la familia Rivadero, Adriana, los hijos y Heraldo estuvieron muy cerca, siendo David Rivadero quien lo hizo incursionar en el deporte, «Mi decisión junto a todo ese apoyo es como comencé a salir adelante, por eso quiero remarcar la ayuda de Adriana de Rivadero, además de mi familia y amigos»
Sigue enfatizando con gran emoción que el proceso de recuperación fue muy lindo al lograr la unión de su familia y al mismo tiempo señala que nunca antes había experimentado recibir cariño de los suyos, todo ese amor recibido por parte de sus íntimos y amigos, pudo decir «acá estoy, me recupere, quiero seguir hacia adelante» y se propuso hacer algo que le gustara, apareciendo la posibilidad de la práctica del atletismo, «algo que siempre me gusto, amo correr, es mi pasión».
A tres años de haber salido del mundo de las drogas aún sigue recibiendo presiones de vendedores y consumidores que desde un primer momento tuvieron un rechazo total humillándolo. «Ciertos lugares vinculados con el negocio de las drogas siguen presionando, hoy es muy fácil encontrar, en cualquier localidad me cruzo con ellos, me insisten, pero si tuve fuerza de voluntad para ingresar a un instituto, me resbalaba lo que me decían y lo que dicen todavía».

De la cocaína al podio de la maratón
Mauro Gallo, hace un año corrió su primer maratón llegando en el puesto 63, en la segunda prueba ascendió al noveno puesto y la tercer carrera que corrió a cuatro meses de su debut fue el brillante ganador.
Estaba en la búsqueda de alguna actividad, sabía que su pasión es la maratón, una actividad que en Colonia Vignaud no se practica por lo que la tenía solo en agenda, hasta que un buen día junto a David Rivadero compartía una película en la que se corría una maratón, por lo que le dice que él quiere correr.
Hacía dos años que había abandonado el alcohol y la cocaína, pero aún fumaba tabaco, entonces ante el pedido de que le busque información en Internet sobre maratones, David Rivadero, le responde que si durante un mes no fumaba, él se iba a encargar de inscribirlo en cualquier prueba, Mauro aceptó el desafío y el 27 de abril de 2013 debutó en la maratón «Víctor Brizuela» en la ciudad de Córdoba, «fue una sensación preciosa, maravillosa, más allá del puesto, que salí 63. Desde ahí empecé a entrenar solo, fui a otras competencias, ya logre algún que otro podio, tuve una mejora importante, pero como  estas actividades quedaban lejos, se me hacia difícil desde lo económico, así que presente un escrito a la intendente María Eugenia Brezzo, pidiendo una ayuda económica. La respuesta fue afirmativa, me apoyan en todo, así que ahora participo representando a Colonia Vignaud y día a día voy mejorando».
La segunda competencia fue en Barrio Congreso de Córdoba logrando en su categoría el noveno puesto, la tercera prueba pedestre en la que compitió tuvo lugar en Laguna Paiva, llegando a la meta en su categoría en primer lugar y clasificó decimo primero en la general a solo cuatro meses de haberse iniciado.
En una carrera realizada en Río Segundo se le acerca el entrenador Raúl Tapia, ofreciéndole integrarse al grupo que entrenaba con él en Villa Allende, al responderle que no era posible por la distancia y costos, este sin ningún costo le paso un plan de trabajo con la única exigencia de constancia y predisposición. «La primera prueba que corrí con él fueron los 7 Km de montañas en Villa General Belgrano, donde salí sexto en la general y tuve un podio en mi categoría y después gane en Alta Gracia, pero el logro más importante en el 2013 fue ganar los 36 Km de La Cruz a Lutti. Fue muy curioso porque mi entrenador me indica que tenía que seguir a otro atleta por ser una prueba de montaña con caminos bastante difíciles y si el otro atleta se adelantaba lo dejara ir, que no me sobre exigiera, pero en el Km 17, me di cuenta que era yo el que me podía adelantar, así que empecé a escalar posiciones, llegando tercero en la general y primero en mi categoría».
En las dos últimas pruebas que participó este año, en la XXX Maratón Internacional «A Pampa traviesa» en Santa Rosa La Pampa logró el tercer puesto en su categoría, clasificando en la general en el noveno lugar sobre 751 competidores con un tiempo de 1:15:24, mientras que este fin de semana participó de la maratón de montaña en Ascochinga invitado por Ivan Avila, acompañado por Pablo Herrera y Isable Quinsaño ganó en su categoría y obtuvo el segundo lugar en la clasificación general

La ganó a las adicciones
«Incursione en esto, porque me apasiona correr, más allá de los triunfos en las carreras, lo importante es que miro hacia atrás, lo feo, lo malo quedó en el pasado, ahora con la ayuda de mi familia, el municipio, la intendente, estoy haciendo el deporte que me gusta, mejoró mi calidad de vida de manera impresionante, esa es la principal carrera que gané».
Por otra parte se puso a disposición de cualquier joven que quiera correr y al mismo tiempo aconsejó a quien esté en el camino equivocado que se inserten en la sociedad a través del deporte y a las autoridades de cada una de las localidades «ayuden a los jóvenes a insertarse en el deporte que junto a la educación son dos armas fundamentales que tiene el ser humano para corregir errores y mejorar su calidad de vida».

Ayuden y déjense ayudar
«Entiendo al joven, una vez que las adicciones te atrapan te hacen ver las cosas de otra manera y no aceptas otra forma de vida. Si algún familiar o amigos verdaderos les ofrecen una mano de auxilio, no dejen de intentar. En ese rincón que le queda a los jóvenes que traten de buscar en los buenos recuerdos, los buenos sentimientos y se dejen ayudar».
«A los familiares y amigos verdaderos no desistan de ayudar por más difícil que sea, por más rechazos que reciban, la parte familiar es la más importante, porque cuando se está en ese estado, los jóvenes están cegados, hay que insistir, insistir, insistir, todas las veces y el tiempo que sea necesario». 
«La fe y el cariño de la familia son fundamentales, para que se dejen ayudar, busquen en el deporte, las autoridades, las instituciones que organicen actividades despertando predisposición en los jóvenes para participar, juntarse, insertarse a través del deporte, la educación y la cultura. Si se logra predisposición en este sentido deja estéril a las drogas, pero todos tenemos que poner de nuestra parte, para que sea más fácil.